Engel
Ojos azules y cabello castaño, piel bronceada, pecas dispersas y sonrisa de Ángel. Así lo veía a diario porque cuando lo observaba no hacía más que soñar despierta. Moría cada vez que al encontrarnos me abrazaba y quedaba envuelta en él, no había más salida que escuchar el latir de su corazón. Siempre sentía su olor natural a sal y arena porque no era hombre de perfumarse por sus alergias, era como un bebé gigante. No soy pequeña pero él sin pereza es más alto que yo, por eso encajo perfectamente en su pecho. Siempre está tibio aunque tenga frío. Me conmueve lo sencillo de su belleza. Es inteligente y su reconocimiento periodístico no es en vano; si hay alguien que quiera usar su poder para la justicia ese es él, ningún Clark Kent. Dejando de lado su desaliñada belleza costeña, agilidad y esplendor, es la persona más hermosa que he podido conocer y por eso merece algo mejor. No intento alejarlo pero tampoco suplico para mantenerlo, sé bien que lo entiende y no apresurará las cosas....