Delirio

Qué horrible es sentirte abrumado, qué horrible es sentir como el mundo se viene directo a tus hombros, pensar en que eres tan joven pero a la vez eres más que suficiente para llevar una vida por tu cuenta.

Se siente fatal cuando recuerdas a todas esas personas que ya no están, que según el mundo tenían una misión y no estás al tanto de si fue cumplida por su ausencia. Muchos dirán que su misión está en su legado, en sus hijos, que tú eres su legado pero eso es demasiado egoísta. No suena satisfactorio pensar que tú eres la misión de alguien, tampoco se siente bien el pensar que si esto es cierto tienes tanto peso en tus hombros; el peso de generaciones, el peso de personas olvidadas o tal vez solo no seas suficiente y tengas que pasarlo a los hombros de tu descendencia, realmente triste.

Pensar en tantas personas que han sido maravillosas pero que nadie va a recordar, su memoria se irá borrando con el paso de generaciones y lo mismo va pasar con nosotros. ¿Quiénes somos nosotros para elegir quién ha de ser recordado y quién ha de ser ahogado en el olvido? Tantas personas maravillosas perdidas en la enfermedad, la pobreza, el hambre, la tristeza y la locura, tantas personas maravillosas que han de ser olvidadas para darle paso al resto, a los iluminados, como si fueran trampolines, nada más que objetos para ellos.

A muchos no les agrada la idea de morir pero no a todos les agrada la idea de vivir, las personas son complicadas, se supone que por eso son personas. Tienen la habilidad de pensar, de cambiar y convertirse a lo que mejor les parezca, pueden evolucionar y puede que esto ultimo sea lo que a muchas les condena. La necesidad de progresar, de ser superior, de hacer que el resto del mundo tenga una oportunidad favorece a muchos y a otros los hace miserables; a quienes sufren las consecuencias y a aquellas personas empáticas, me incluyo en este ultimo grupo.

Me encanta la idea de progresar, me gustan muchas de las vanidades humanas aunque no las entienda pero entiendo que estas son parte de nosotros, como lo he dicho antes, la necesidad de progresar. Pero a veces, cuando no las tengo, me pongo en el lugar de aquellas personas a las que se atropella por esta necesidad y mi mente colapsa, siento que mis quejas son tan banales en comparación a las de estas personas. Me pongo en sus zapatos y me quedan diez tallas grandes. No creo ser una persona privilegiada, entiendo lo mal que esta el resto del mundo y eso me afecta tanto que termino sintiéndome narcisista por preocuparme tanto por esas personas mientras hago nada.

Siento que parte de esta misión que tengo es honrar a las personas olvidadas y a las desfavorecidas, de verdad no saben lo mucho que me encantaría tener una varita mágica para hacer que todo el mundo fuera feliz y tuviéramos las mismas oportunidades, quiero honrarles porque nadie las recuerda y paso cada día pensando en ellas y lo tontos que somos por dejarlos a un lado. Sabemos que están ahí pero no queremos verlos, sabemos de sus necesidades pero no nos ponemos en ellas hasta que las tenemos o pasamos cerca de ellas. Esto puede sonar como un discurso totalmente predecible de una persona privilegiada que quiere que todos la vean como compasiva pero no, no lo es, es sincero, mi mente me tortura por no haberlo pensado desde antes. Ustedes no saben lo que es un delirio y espero que nunca lo sepan, pero yo sí y esta lección ha sido parte de uno de ellos, otra cosa por la que quiero ayudar; mi mente.

Tantas personas que ya no están porque su salud mental no se los permitió de forma directa o indirecta, tantos genios que probablemente estén muriendo por la depresión y tantos diplomáticos que tal vez no puede traer la paz pero que seguro han muerto porque sus mentes lo han llevado a ello, no es justo. Mientras estas personas valiosas mueren y yo estoy aquí me siento mal, siento que solo desgasto el oxigeno y la lucidez que ellos necesitan/necesitaban.

Todos tenemos a esa persona que se ha ido pero que siempre vamos a recordar porque ha sido una enseñanza y una incógnita gigante para nuestro tonto ser, esa persona que pertenece a los olvidados, a los desfavorecidos o a ambos, luchemos por ella y carguemos su peso sin dejárselo a nadie más, hagamos que se sienta orgullosa y disfrutemos de sus memorias porque probablemente eso es lo que quiere, probablemente eso es lo que quieren, que no les recordemos a ellos pero que continuemos con su legado, que recordemos que hubieron personas antes de nosotros con sueños que nos han impulsado. No los usemos como trampolines, que sean resguardos, seamos un equipo y queramos a quienes siguen con vida en honor a esta o estas personas que tanto extrañamos.

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